Cercanías
birlibirloque @ 09:40

El revisor conoció a la pareja en aquella línea de Cercanías.
A diario comprobaba sus billetes y los vio intimar en aquel tren de las ocho; los sorprendió tomándose de las manos y –fue cuestión de unos meses- achuchándose.
Le hicieron confidente de sus planes de boda; él se permitió aconsejarles sobre la letra pequeña de algunas hipotecas, les recomendó un albañil –de toda confianza- para reformar la buhardilla, muy soleada, que acabaron comprando.
Los volvió –billetes, por favor- a ver juntos ya casados. Él la hablaba, ilusionado, con la mano apoyada en su vientre; los dos le –llámenle Pablo- pidieron que escogiera nombre para la criatura.
Dos años más tarde se divorciaron. El naufragio se convirtió en una guerra.
Ella viajaba –no lo conoce, Don Mauro, es un monstruo; un verdadero monstruo- en el primer vagón y él –celosa compulsiva, Mauro; inaguantable. Ahí donde la ve usted, tan dulce- en el último.
Dígale, por favor, Don Mauro que el niño tiene anginas –le rogaba ella, ojerosa, después de una noche en vela.
Dígale, Mauro, que ya ingresé la pensión –le pedía él.
Tuvo suerte y lo acabaron destinando a una línea de largo recorrido. Allí, ni corto ni perezoso, llamó la atención a muchas parejas por hacer manitas.
Se ponía como un energúmeno.
En fin.

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del.icio.us

Comentarios(2) »
Maver — 28-12-2007 - 18:15:37 GMT 1
A destacar el siguiente párrafo, por ser la marca de la casa
.....Ella viajaba –no lo conoce, Don Mauro, es un monstruo; un verdadero monstruo- en el primer vagón y él –celosa compulsiva, Mauro; inaguantable. Ahí donde la ve usted, tan dulce- en el último. ....
Felices! ¡Dios te guarde, Mauro!
Aster — 28-12-2007 - 22:21:13 GMT 1
Gracias, Maver. Se te echaba de menos.
Feliz Año.
Aster
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